Si bien desde el altiplano de la Mola casi nunca dejamos de ver el mar, en pocos lugares podremos contemplarla a flor de agua. Para ello habrá que bajar por un camino accidentado y vertical, así que la excursión hasta Cala Codolar es recomendable para hacer sólo a pie, por personas poco sensibles al vértigo y que disfruten de una mínima agilidad.

La ruta más fácil y corta, de unos 2,5 km, parte desde el faro de la Mola, todo un icono de Formentera y con motivo, ya que se alza a unos 140 metros del mar en el límite de un imponente acantilado.

El faro entró en funcionamiento en 1861 por mandato de Isabel II y a lo largo de los años ha sido alimentado con aceite, parafina, petróleo y finalmente electricidad. Es pertinente señalarlo, ya que el camino que baja desde arriba del acantilado hasta la cala es el que se utilizó antiguamente para transportar el combustible desde la barca hasta el faro.

Al lado del edificio, la colonia francesa de la isla levantó un monolito dedicado a Julio Verne, quien en su novela “Héctor Servadac” concedió un sorprendente protagonismo en la isla de Formentera, un trozo de la cual sobrevive al cataclismo que produce un meteorito al impactar contra el planeta Tierra.

Nos situaremos en la cara sur del faro, viniendo de la carretera a la derecha, y seguiremos un camino que perfila la grandeza del acantilado y desde donde contemplamos la magnitud del mar que lo baña. Si miramos al suelo, observaremos romeros, matas, sabinas, enebros y pinos. En cuanto a la fauna, lo más relevante es la pardela balear, un ave que anida en el acantilado y que está amenazada de extinción. También podremos observar cormoranes, gaviotas, lagartijas, conejos y la endémica rata de cola blanca. Lamentablemente en los últimos años se ha añadido fauna invasora que perjudica a los animales autóctonos, como los gatos asilvestrados o la serpiente blanca, completamente inofensiva para los seres humanos pero muy perjudicial para los animales de menor volumen.

Estaremos atentos a la izquierda del camino y contaremos los muros de piedra seca que de forma perpendicular terminan en el acantilado. Pasada la segunda pared a la izquierda veremos el camino que baja hacia Cala Codolar, que al principio parece más confortable de lo que acaba siendo en el tramo final. Una vez abajo tenemos una singular vista de los barrancos que siempre vemos desde arriba. Uno de los varaderos aún se conserva en buen estado y a pocos metros hay una especie de gruta. Se trata de una cueva que los antiguos pescadores convirtieron en refugio para descansar antes de hacerse de nuevo a la mar para retirar las artes que habían calado por la noche.

Texto: Josep Rubio

Fotografía: Próximo Ferry

____________

Para viajar en ferry entre Ibiza y Formentera, tienes a tu disposición la APP de Próximo Ferry en las tiendas de Apple y Google Play. Allí podrás comprar los tíquets del ferry entre ibiza y Formentera. Lo podrás hacer también en www.proximoferry.com

  • 237
  • 0