El Bar Centro, que cuenta con una terraza con una sombra privilegiada, era antiguamente el Centro Instructivo Republicano.

En la cubierta de la iglesia de Sant Francesc se habían llegado a montar dos piezas de artillería.

Texto: Josep Rubio | Fotografía: Próximo Ferry

En el corazón de Sant Francesc la plaza de la Constitución es el espacio urbano más vital de la isla. Está vetado a los coches y es donde el día a día de la isla encuentra un despreocupado reflejo. Tienen lugar las fiestas, los bailes populares, las movilizaciones cívicas y protestas o los partidos de fútbol de los niños del pueblo, pero sobre todo, es un punto de encuentro diario de residentes y turistas de todo el mundo.

Se desconoce qué nombre tenía este espacio público antes de que en 1823 la autoridad ordenara poner una inscripción con el nombre de la Constitución en las plazas principales de las localidades pitiusas que eran jefes de municipio. Es probable que el enclave fuera llamado como en la actualidad, cuando de forma popular se la conoce simplemente como plaza del Ayuntamiento o de la Iglesia. En 1931 el Ayuntamiento de Formentera, gobernado por fuerzas de izquierdas, cambió el nombre por el de la plaza de la República.

La iglesia es el edificio más notorio de la plaza. La llegada de nuevos colonos a partir de la repoblación de los últimos años del siglo XVII dejó pequeña la capilla de sa Tanca Vella, por lo que entre el 1726 y 1738 se construyó el actual templo, que cumplía la doble función de espacio de culto y construcción defensiva, dando buena muestra del temor a las razzias de piratas y corsarios norteafricanos entre los formenterenses del siglo XVIII. De hecho, la puerta de la iglesia está revestida con dos planchas de metal y en la cubierta del edificio se llegaron a montar dos piezas de artillería, que fueron las primeras de la isla hasta la posterior construcción de las torres de defensa del litoral. Junto a la puerta, en el exterior, apreciamos tres cruces, un símbolo del calvario.

Actualmente en la parte superior del edificio está la casa rectoral, recientemente restaurada, y la campana que, hasta la automatización de 2015, era de uso manual por medio de una cuerdecilla que se accionaba desde la puerta , una actividad en la que los niños del pueblo les gustaba ayudar al cura.

La iglesia, con anchos muros de piedra caliza y mortero de cal, tiene una sola nave y está dedicada a San Francisco Javier. También cuenta con varias capillas laterales y un corazón, así mismo al lado de la entrada encontraremos un Jesús crucificado de madera, obra del escultor israelí establecido en Formentera Aaron Keydar.

El retablo original del templo, dedicado a San Francisco Javier, Santo Tomás de Aquino y San Ignacio de Loyola, fue destruido durante la Guerra Civil y el que podemos contemplar hoy proviene del convento de las monjas de clausura de Ibiza. Otra muestra del período de animadversión contra la iglesia que vivió Formentera y el país entero durante la Guerra Civil lo descubriremos en la pared lateral del templo, la que mira hacia la avenida Portossalé. Si nos fijamos, distinguiremos una tentativa de hacer ventanas en el edificio. El historiador Santiago Colomar ha recogido testimonios orales que indican que algunas de las aproximadamente 50 personas de derechas que fueron capturadas durante el paréntesis republicano de agosto y septiembre de 1936, fueron obligadas a hacer estas aberturas en el muro con el fin de dar luz natural en la sala interior, que se quería utilizar para usos civiles.

De cerca de la iglesia hay uno de los escenarios de juego preferido por los niños que frecuentan la plaza a las tardes: la capilla de la cisterna, de donde antiguamente todo el pueblo extraía agua y colaboraba en la limpieza colectiva del depósito una vez al año.

Al otro lado del templo está el edificio del Ayuntamiento Viejo, la antigua casa consistorial, construido en 1845 con una sola planta y ampliado durante los años 30 del siglo XX, en la época de la Segunda República, para ubicar el juzgado en la planta piso. Dejó de funcionar en 1982, durante unos años fue la sede de Radio Isla y actualmente se utiliza como sala de exposiciones. Frente está el Bar Centro, con una terraza con una sombra privilegiada, desde donde contemplar la vida del pueblo durante el día, mientras que las noches de los sábados de verano, se puede disfrutar del Jazz en la Plaza, una sesión semanal con músicos de la isla y de todo el mundo que se celebra desde 1993.

Representante el arraigo que tuvieran en Formentera los movimientos progresistas en los años 20 y 30 del siglo pasado, en este establecimiento tuvo su sede el Centro Instructivo Republicano.

Al borde del bar se encuentra la oficina de información turística, donde todavía nos podemos sentar en un sillón de barbero, reliquia del antiguo negocio que funcionó en este local.

La sede del Consejo Insular es fácilmente reconocible por las banderas de la fachada y por el soportal que los niños utilizan como portería durante la tarde. Justo en frente del “punto de penalti”, al lado de un olivo, hay una placa que recuerda a los cinco formenterenses fallecidos en el campo nazi de Mauthausen-Gusen (Austria). Se trata de isleños que huyeron del horror fascista hacia Francia, donde acabaron encarcelados y fueron entregados a los ocupantes alemanes. Setenta años más tarde de estos hechos, el Foro por la Memoria de Ibiza y Formentera les haga un homenaje con esta mención en el espacio público más importante de la isla, evocando a los desaparecidos con una obra del ceramista Ángel Berenguer que fue financiada por suscripción popular.

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Para saber más:

Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera (diversos autores)

Formentera, passa a passa per les vies públiques (Joan Marí Cardona)

Formentera a l’època contemporània (Santiago Colomar)

Formentera, una illa per descobrir (diversos autores)

La Guerra Civil a Eivissa i Formentera (Artur Parrón)

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