Nadie sabe el porqué, pero la bebida siempre se elabora con un número impar de ingredientes.

Las mujeres eran las que tradicionalmente elaboraban las hierbas, ya que ellas conocían las propiedades y aplicaciones de las plantas.

Texto: Josep Rubio | Fotografía: Próximo Ferry

Cuando en 1977 Matías González llegó a Formentera con tan sólo 19 años poco se pensaba que en esta isla establecería raíces y se convertiría uno de los mejores especialistas en la bebida alcohólica más típica de las Pitiusas, las hierbas. Natural de Zamayón (Salamanca), el joven había trabajado de camarero en un mesón del País Vasco, y el hecho de no hablar idiomas no fue un obstáculo a la hora de conseguir trabajo en el Hotel la Mola, donde después de dos semanas de prueba fue contratado como camarero ‘senior’. Trabajó en este y otros establecimientos donde se hartó de servir hierbas producidas de forma industrial. En 1991 tomó la gestión del desaparecido Bar es Puig, junto al faro de la Mola, donde tuvo la idea de elaborar artesanalmente su propio licor de hierbas.

Matías dice que en Formentera “todo el mundo sabe elaborar hierbas pero nadie las hace”, y que en todo caso son ellas, las mujeres, las que saben hacer de verdad. Como le decía su suegra, Maria de Can Xinxó, eran mayoritariamente las mujeres las que conocían bien las propiedades de las plantas y sus aplicaciones. De ella aprendió a hacer el licor y a lo largo de más de 25 años ha ido aprendiendo las propiedades de cada hierba y ha depurado el sabor del producto que elabora en el sótano del restaurante familiar que regenta en Sant Francesc, s’Abeurada de Can Simonet . El próximo verano espera tener listo el último visto bueno de Aduanas, para poder comercializar la bebida bajo el nombre de Herbes de Can Simonet.

De su experiencia hemos extraído algunas indicaciones para elaborar las hierbas en casa. El líquido base es el anís de 25 grados que, mejor, no debe ser demasiado dulce. Elegiremos trece hierbas diferentes, que también pueden ser once o quince, pero siempre números impares. Nadie sabe el por qué pero así lo marca la tradición.

La época ideal para coger las hierbas es en mayo, aunque si ha llovido en suficiente, antes de Navidad también se pueden recolectar. La mitad de las hierbas que pondremos a macerar con el anís deben ser romero (con flor es más suave) y en menor cantidad tomillo con flor. La otra mitad de los ingredientes serán hinojo (que aportará dulzura) Piñeta de pino y hojas tiernas, hierba luisa, mejorana, salvia, hojas de naranjo y limonero, menta, menta piperita y una hebra (importante poner poca) de ruda. También se puede añadir piel de naranja.

Dice Matías que lo ideal para hacer en casa es una garrafa de vidrio de 16 litros, conservada en un lugar oscuro durante dos meses o dos meses y medio. Hay que tener en cuenta que, si nos pasamos con la maceración, el líquido nos quedará amargo. Al cabo de este tiempo ya obtendremos la bebida, que tradicionalmente se consumía del tiempo, pero que actualmente la mayoría la prefiere con hielo o bien fresquita. Eso sí, como señala Matías, se ha de beber poco, y recordar que antiguamente sólo se bebía para suavizar las digestiones o para el dolor de estómago.

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