Bartomeu de sa Pedrera: “Lo primero que hice fue echarme a reír, luego pensé: vaya mierda”.

El complejo de lujo comprendía un hotel de cinco estrellas, campo de golf, clínica dietética, aeródromo, puerto deportivo y playa artificial.

Texto: Josep Rubio | Fotografía: Próximo Ferry

Hoy los formenterenses disfrutamos de Can Marroig y el Estany des Peix, dos espacios naturales, protegidos y públicos que durante la década de los ochenta fueron gravemente amenazados por macroproyectos promovidos por el gran capital. Ahora ya sabemos que el desastre se consiguió evitar, aunque la tríada que arrasó buena parte del Mediterráneo español también se reunió en Formentera: voluntades políticas entrelazadas con intereses económicos, complicidad de sectores de la prensa para vender a la opinión pública la degradación del paisaje como un paso hacia la modernidad y, lo que no sabíamos hasta hoy, millonarios sobornos sobre la mesa del alcalde.

En 1984 empresas del magnate ibicenco Abel Matutes hicieron público un macroproyecto para construir un ‘Centro de Vacaciones’ en Can Marroig y el Estany des Peix. Se trataba de un complejo turístico residencial que hubiera ocupado una extensión de 2,5 millones de m² y que comprendía además de multitud de exclusivos alojamientos, un puerto deportivo y puntos de amarre en el centro del Estany des Peix. Años más tarde, en 1987 un diario afín a Matutes aún daría más detalles sobre el proyecto, que contaba entre otras instalaciones, con una clínica dietética y un hotel de cinco estrellas, lo que sumaba una inversión de 30.000 millones de pesetas. El diario resaltaba que, a cambio, Matutes prometía “compensar” a la isla asfaltando caminos y construyendo desaladoras.

Como escribió el periodista Carmelo Convalia “la posibilidad de que una de las fincas más representativas del mundo rural de la isla, junto con el Estany des Peix, ancestral refugio natural de las barcas de los formenterenses, se convirtiera en un enorme complejo turístico gestionado por inversores ibicencos no fue aceptado por la población (…) que empezó a tomar conciencia del interés especulativo “sobre un territorio que hasta entonces se había mantenido virgen.

El 28 de agosto de 1986 el Pleno del Ayuntamiento de Formentera aprobó por unanimidad pedir que el Estado reconociera el “derecho inmemorial y natural de todo el pueblo de Formentera sobre el uso y dominio público del Estany des Peix” . Pocos minutos antes de que se celebrara la sesión plenaria convocada por el alcalde, el socialista Víctor Tur, el líder de la oposición y de Alianza Popular en Formentera, el exalcalde franquista, Antoni Serra Colomar, Toni Miquelet, mantenía una tensa conversación telefónica con el máximo mandatario de AP en las Pitiusas, que era nada menos que Abel Matutes, el poderoso empresario que quería construir una ciudad de vacaciones en Can Marroig y el Estany des Peix.

Como después explicó a sus colaboradores, Toni Miquelet se negó a votar en contra de la moción o abstenerse, tal como le exigía Matutes, una desavenencia que culminó al cabo de pocos meses con la escisión de la derecha local, cuando el concejal formenterense formó un partido propio, el Grupo Independiente de Formentera.

Paralelamente la sociedad se organizó para recoger apoyos en contra del macroproyecto y constituyó la Coordinadora de Entidades Cívicas, con 18 asociaciones de vecinos, culturales, empresariales, profesionales y de estudiantes.

En octubre de 1987 la urbanización de este paraje natural cambió de impulsor, cuando Matutes vendió por 940 millones de pesetas la finca de Can Marroig y el Estany des Peix. Como no era considerado jurídicamente como una porción de mar, sino como “una finca inundada por las aguas”, el Estany podía ser objeto de compraventa. Aquellos días la sección de economía del diario ABC informó que el comprador, Giancarlo Parretti, pretendía ubicar en Can Marroig y el Estany des Peix un gran complejo de lujo, con capacidad para 2.500 visitantes, un campo de golf de 18 hoyos, aeropuerto, un puerto deportivo e incluso una playa artificial.

El especulador italiano mantuvo al menos un contacto oficioso con el alcalde, el socialista Bartomeu Ferrer Marí, Xomeu des Típic, desaparecido en 2005. El entonces concejal de Urbanismo del consistorio, el también socialista Bartomeu Ferrer Mayans, Xomeu de sa Pedrera, declaró años después, en una entrevista hasta hoy inédita, que Parretti “se puso en contacto con el alcalde para ofrecer un cheque en blanco” y añade que la propuesta consistía en “apuntar una cifra con todos los ceros que quisiéramos y votar a favor de urbanizar Can Marroig y el Estany des Peix”. El soborno también comprendía cobertura para ocultar los sueldos, con ingresos “a bancos de Sudamérica o donde hiciera falta”. Ferrer Mayans rememora su reacción a la propuesta: “Lo primero que hice fue echarme a reír, luego pensé: vaya mierda”. La negativa de los dos políticos sorprendió a Parretti, que ni siquiera intentó dar registro de entrada al proyecto, que nunca fue conocido oficialmente por el Ayuntamiento.

En 1991 después de un proceso judicial, la titularidad del Estany des Peix fue recuperada por el Estado Español, oficializando así su uso público. En 1997 el Govern Balear adquirió por 300 millones de pesetas (menos de una tercera parte de lo que había pagado Parretti) la finca de Can Marroig, hoy un espacio natural libre de coches y abierto a todos donde está el Centro de Interpretación del parque Natural. Pero en aquellos años una nueva amenaza se cernía sobre Formentera, la construcción de una urbanización de 330 bungalows encubierta bajo el proyecto de un camping en es Ca Marí, pero esa ya es otra historia.

Más información

-Hemeroteca Diario de Ibiza i ABC

Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera

-Formentera en les teues mans (GEN-GOB, 2009)

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