Barbara Klahr ha descubierto una planta alucinógena que nunca había sido citada en Baleares.

Según la naturalista los indicios apuntan a que la Peganum harmala fue importada por los jóvenes contraculturales

Texto: Josep Rubio | Fotografía: Próximo Ferry

Poco queda de los aromas de modernidad, libre pensamiento y marihuana que los hippies llevaron a Formentera a finales de la década de los sesenta. Pero cuando pensábamos que ‘los peludos’, como los llamaron en la isla, eran cosa pasada, la naturalista Barbara Klahr ha hecho un descubrimiento que nos transporta a uno de los ámbitos más polémicos de la contracultura de los sesenta: la exploración de lo que se esconde bajo (o detrás o encima) del pensamiento consciente a través de las sustancias alucinógenas.

Si bien los hippies se han extinguido en Formentera, lo que sobrevive es su herencia vegetal, las plantas que importaron, cultivaron y consumieron. La alemana Barbara Klahr, que desde que en 1993 se instaló en la isla, observa su flora y fauna, descubrió en junio de 2003 ejemplares de Peganum Harmala. Se trata de una planta con una hermosa flor blanca de cinco pétalos, conocida en catalán como ruda borda (aunque no se parezca a la ruda) o Armal; en castellano como ruda siria, Harmel o alharma, y en el mundo underground, como la ayahuasca europea.

Klahr, que colabora con la Universidad de las Islas Baleares, Govern, y entidades ecologistas, como el GOB, señala que esta planta vive exclusivamente en una zona muy concreta de la isla y que no ha sido citada en ninguna otra de las Baleares. Los conocedores del espacio en cuestión, que no revelaremos por expresa recomendación de trabajadores de la conselleria de Medi Ambient, recuerdan que muy cerca vivió durante años un grupo de hippies. Por este motivo, Klahr señala que la planta podría haber sido plantada adrede por aquellos jóvenes alternativos o incluso, crecer de forma espontánea después de que se extraviara una semilla.

Su ingesta puede provocar relajación, mareo, y a veces efectos antidepresivos con sugerentes imágenes con los ojos cerrados. Ahora bien, también suele producir náuseas, vómitos, diarrea y una gran resaca. Asimismo se emplea como potenciador de otras sustancias y multiplica los efectos de las setas alucinógenas, los hongos y el LSD, entre otros.

La harmala es autóctona de Asia y el Mediterráneo oriental aunque está extendida por la Península, donde algunos autores apuntan que llegó durante la expansión del Islam. Sus usos son variados y además de ser una referencia para los psiconautas, en algunas culturas también se emplea como afrodisíaco, para evitar la caída de cabello o abortivo. Klhar también señala aplicaciones de la medicina tradicional en el tratamiento de enfermedades óseas, trastornos del sistema nervioso y problemas cardíacos. En cualquier caso, la naturalista aclara que no ha probado la Peganum harmala y que de hecho, ni en los años que descubrió la isla, a finales de los sesenta, se animó a probar la marihuana.

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