“Si no hubiera sido por los donantes, habría perdido a mi hijo”

Formentera rozó las 100 donaciones de sangre en la última sesión.

Texto: Josep Rubio | Fotografía: Próximo Ferry

El poeta Joan Maragall resumió en poco más de un verso de su célebre poema ‘Oda a Espanya’ la importancia de la sangre, este tejido líquido que recorre el organismo y que transporta las células imprescindibles para llevar a cabo funciones vitales como respirar o defenderse de agresiones: “Dentro de las venas – vida es la sangre, vida parar los de ahora – y para los que vendrán” y añade “derramada es muerta”. El escritor de la Renaixença, que murió en 1911, nunca pudo escribir “y dada es viva”, porque no fue hasta los años 20 y 30 del siglo XX cuando se popularizaron las donaciones de sangre, a raíz del descubrimiento de los grupos sanguíneos que presentó el médico austríaco Karl Landsteiner en 1909. Hasta entonces las transfusiones habían sido un campo confuso y poco seguro marcado por el desastre de la primera donación documentada, la realizada en 1492 al Papa Inocencio VIII. Para curarlo de un ictus, su médico personal le practicó, con los métodos rudimentarios de la época, la transfusión de la sangre de cuatro adolescentes. Las consecuencias fueron fatales: el pontífice y los donantes murieron.

Según la Fundació Banc de Sang i Teixits de les Illes Balears, que organiza las sesiones de donación en Formentera, la cantidad de sangre de una persona adulta oscila entre los 4,5 y 6 litros, es decir, representa un 7 % del peso corporal. Por cada donación, se llena una bolsa con 450 mililitros de este líquido vital y la demanda diaria en Baleares es de 200 bolsas, o sea, 90 litros de sangre por día.

“Sólo estás un rato apretando una pelota y ayudas a otras personas”, explica Sara, después de asistir a un acto celebrado en el Hospital donde ha sido homenajeada por haber participado en las donaciones programadas en Formentera en los últimos dos años. Los datos de la Fundación responden a Sara: concretamente son tres las personas a las que puedes ayudar en una sola donación. Cristina, quien tampoco se pierde ninguna de las sesiones programadas en el Hospital de Formentera, nos habla de una de estas personas: “No hay cosa más bonita que dar una parte de ti. Cuando nació mi hijo, tuvieron que hacerle una transfusión de sangre completa en Mallorca y si no hubiera sido por los donantes, lo habría perdido”. La sangre, que no se puede producir artificialmente, como recuerda la Fundación, dejó rastro para siempre en la memoria de otro de los homenajeados, Emili: “Hace muchos años mi hermano tuvo un accidente muy grave. Aquel día hacía mal tiempo y la lancha ambulancia no podía hacerse a la mar, así que lo trasladaron con una barca de línea. Lo recuerdo en una camilla cuando lo subían a bordo. Todo lo que eran las sábanas y entre las piernas era un charco de sangre”. Hoy Emili y su hermano pueden ir a dar sangre juntos y lo tienen muy fácil, la próxima sesión está programada para el lunes 26 de noviembre en el Hospital de Formentera. Puede donar sangre cualquier persona de entre 18 y 65 años que pese más de 50 kilos y goce de buena salud.

En la última sesión en Formentera se realizaron 114 ofrecimientos, pero por razones vinculadas a la salud, finalmente pudieron hacer la donación de sangre un total de 96 personas. De éstas, 17 eran donantes por primera vez. Más de 43 litros de sangre enviados de manera altruista para salvar 288 vidas.

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